A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Pedir más es avaricia.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Campo bien regado, campo preñado.
Hermoso cagar de ventana, el culo para la calle.
De día no veo y de noche me espulgo.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Tal vendrá que tal te quiera.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
No pongas al ruin en zancos; que te escupirá desde lo alto.
El que ha tenido un mujer, merece una corona de paciencia; el que ha tenido dos, la merece de simpleza.
La vida, como las motos, no tiene reversa.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Amistad verdadera o fingida, el tiempo la examina.
De la risa al duelo un pelo.
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
Gozo anticipado, gozo malogrado.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
El amor y la nariz enrojecida no pueden ocultarse.
Que lo mate Dios que lo crió.
Paga al contado y líbrate de cuentas chicas.
Dios conserve a mi patrón, por temor a otro peor.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Alma sin amor, flor sin olor.
Para el verano te espero, pollo tomatero.
Hay ropa tendida.
Flor sin olor, le falta lo mejor.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
A caballo que se empaca, dale estaca.
La vida es un juego.
Río, señor, horno, mulo ni molino, no lo tengas por vecino.
Aun conociéndolo, el cura y la mariposa caen en el fuego
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Hechos son amores y no buenas razones.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
Como no son tuyos los zapatos, que tiras por el barro.
Mire usted qué dicha, perder el asno y hallar la cincha.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Cada año trae su daño, y cada día su acedía.
A liebre ida, palos al cubil.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Un coloño bien atao, evita dos mandaos.
Ir a amarrar el zorro.
El puente solo se repara cuando alguien se cae al agua.
Me importa un bledo.
El amor hace locos de cuerdos y sabios de necios; conque enamórate, Pedro.
No hay zurdo bueno.
Dame rojura y te daré hermosura.