La paciencia es la llave del paraíso.
De lo que por sutil se quiebra, no hagas hebra.
Más vale tarta compartida, que una mierda para uno solo.
Cuanto uno es más honrado, tanto es mayor su pecado.
Cántaro roto para tiesto vale.
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
Quien da el consejo, da el tostón.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
Siempre hay un roto para un descosido.
Que Dios me libre de los listos, que de los tonto ya me libro yo
Hombre casado, burro domado.
Contra gustos, no hay disgustos.
Nadie se muere dos veces.
El amor es ciego.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Un ruin ido, otro venido.
Antes me muero que prestar dinero.
No desees a la mujer del prójimo...date el gusto.
Confiesa el delito el que huye del juicio.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
Buscar los tres pies al gato.
Hombre avisado, medio salvado
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Quien fuerza ventura, pierde rencura.
Lo que no está prohibido está permitido.
Con putas y bretones pocas razones.
Carga que place, bien se trae.
Pereza no alza cabeza.
Si tienes mucho, da tus bienes; si tienes poco, da tu corazón.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Con viuda o soltera, lo que quieras.
Juramento, juro y miento.
Mear sin peer, rara vez.
Bocado engullido, su sabor perdido.
Amor sin plata, no dura.
De perdidos, al río.
No falta un burro en un mal paso.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Perro muerto, ni muerde ni ladra.
Despedida de borrachos.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
Ni buen consejo de moza, ni buena camisa de estopa.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
Olla remecida u olla bien cocida.
Búsqueme que me encuentra. Como advertencia: no me provoques.
Hay que convivir; pero no conbeber.