A suerte mala, paciencia y buena cara.
Quien va a la boda y no es convidado, vuelve de ella avergonzado.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Hermano mayor padre menor.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Niños Los de pequeños, que no hay castigo después para ellos.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
La prudencia nunca yerra.
La mujer casada y honrada, la pierna quebrada.
A amante que no es osado, dale de lado.
Ladran, pues cabalgo.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Ocasión llegada presto agárrala.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Ciento que hice, a todos satisface; pero una que erré, y todas las cagué.
Por la caridad entró la peste. (Miguel Angel Fuentes)
Señor por señor, el padre es el mejor.
Entra, bebe, paga y vete.
No lo hurta, lo hereda.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
No recomiendes a nadie sino quieres que te reclamen.
Cada cual a lo suyo.
No digas no sin saber por qué no.
Hay dos cosas por las cuales un hombre, no debe enojarse: Lo que puede remediarse y lo que no puede remediarse.
Ante la duda, abstente.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
El mal del amor, no lo cura el doctor.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
Sin padrino no hay bautizo.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
Mucho apretar, listo aflojar.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Para aprender, nunca es tarde.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
A mi amigo quiero por lo que de él espero.
Que dulce queda la mano al que da.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Contigo me entierren, que me entiendes.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Renegad de viejo que no adivina.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
La llaga sana, la mala fama mata.
Llenarle la cuenca a alguien.