Hay gente tan lista que se pierde de vista.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Hija que casas, casa que abrasa.
Favorecer a quien no lo ha de estimar es como echar agua al mar.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
Esfuerzo de vago, barriguera rota.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Cada cual decía del amor que tenía.
Una es la cuenta del borracho, y otra la del tabernero.
Cada día, su pesar y su alegría.
Al buen amar, nunca le falta que dar.
El que da, recibe.
Peso y medida, alma perdida.
Un suspiro es poco alivio.
Fortuna y aceituna, a veces mucha y a veces ninguna.
No le falte tabaco ni vino a quien hace camino.
Haz cien favores, deja de hacer uno y como si no hubieras hecho ninguno.
Cargos son cargas.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Media vida es la candela, y el vino la otra media.
Coja es la pena; más, aunque tarda, llega.
Hambre que espera hartura, no es hambre.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Dos compadres con una botella, dan la mejor sentencia.
Todo avaro tiene un hijo gastador.
Madre, casarme quiero, que dormir sola me da miedo.
Mande quien pueda, y obedezca quien deba.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Saberlo ganar y saberlo gastar, eso es disfrutar.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Del mal que hicieres no tengas testigo, aunque sea tu amigo.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Vale más saber que tener.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Nunca falta Dios a los pobres.
La cortesía es de quien la da y no de quien la recibe.
Burro que piensa bota la carga.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
La ocasión cuando es propicia, tonto es quien la desperdicia.
Amante atrevido, de la amada más querido.
Si la suerte quiere ir a ti, la conduciras con un caballo, más si quiere irse romperá una cadena.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Cada día tiene su refrán y su afán.
Sirva de algo mientras se muere.