Quedarse sin el chivo y sin el mecate.
Un amigo es aquel que conoce todos tus defectos, y que a pesar de ello te quiere.
Quien no tiene quiere más.
Nadie sabe bien su oficio si no lo toma por vicio.
No es lo mismo estar comprometido que estar involucrado.
Ricos la virtud hace, y el vicio puebla los hospitales.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
No aumentes tus riqueza por el que vive en pobreza.
No hay puta ni ladrón que no tenga su devoción.
A veces el remedio es peor que la enfermedad.
Mucho preito hace mendigo.
Acude al sabio para el consejo y al rico para el remedio.
Más bien duerme el deudor que su acreedor.
Si el ocio te causa tedio, el trabajo es buen remedio.
Dos no riñen si uno no quiere.
Amantes y ladrones, gustan de la sombra y los rincones.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
El que afloja tiene de indio.
Los pesos y los pesares, en algo son similares.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Una pena quita a otra pena.
Cosa prometida es medio debida, y debida enteramente si quien promete miente.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
No hay provecho propio sin daño para otro.
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
Cuenta y razón conserva amistad.
Es mejor ser envidiado que ser apiadado.
Cuando no está preso lo andan buscando.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
Quien anda mal, acaba mal.
Comer sin apetito, hace daño y es delito.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Quien langosta y caviar quiera, que afloje la billetera.
Mear sin peer, rara vez.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
Ninguno por ser querido se esfuerce, que a veces lo torcido se destuerce.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
Fingir locura, es a veces cordura.
Fía mucho, más no a muchos.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
La taleguilla de la sal, mala de sustentar.