Tienes que tener cuidado con lo que pides porque te lo pueden dar.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
De la esperanza vive el cautivo.
Juez que dudando condena, merece pena.
Cuanto más se duerme más se quiere.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Yantar aquí es un encanto, si tomas "duelos y quebrantos".
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
De lo propio, se da un puñado; de lo ajeno, llena el saco.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Donde lo hay, se gasta.
Quien hace lo que puede no está obligado a más.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Si alabas mucho tu caballo, tendrás que prestarlo.
Cada balanza tiene su contrapeso.
Las bridas para la lengua son siempre necesarias.
Vejez y mala salud remedian las faltas de la juventud.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Si te arrojas a un pozo, la providencia no está obligada a ir a buscarte.
Del empréstito, a veces, o ganarás amigo, o le pierdes.
A quien a otros ayuda, de veinte años le pare la burra.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
La buena borrachera ha de durar una semana entera.
La avaricia rompe el saco.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Las deudas de juego son deudas de honor.
A cualquier dolencia, es remedio la paciencia.
Pescador que pesca un pez, pescador es.
Negocios hay que están bien a las dos partes.
Los casados, casa quieren.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Dad limosna a este pordiosero, que le sobró vida y le faltó dinero.
Agarrando aunque sea fallo.
La mucha tristeza sueño acarrea.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
A putas y ladrones nunca faltan devociones.
Escatimar y dar a putas.
Bondad con hermosura, poco dura.
Quien ama, teme.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Mas vale dar que recibir.
Es más cargante que tener una pulga en la oreja.
Reniego del amigo, que se come solo lo suyo y lo mío conmigo.
La amistad, la que quieras, pero la cebada, a veinte la fanega.