Quien no se arriesga no cruza el río
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Más vale hacer frente al peligro una vez que vivir siempre con temor.
Fía poco, del que tiene horror al mosto.
La peseta, la vela y el entierro por donde quiera.
A mejor cazador se le va la paloma.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
No te ensañes con el vencido, pues puedes correr su suerte.
Obra común obra de ningún.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
La mujer del césar, no solo ha de ser honrada, sino que lo ha de parecer.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Fuiste doncella y viniste parida.
Le dijo la rana al pez: "no me pillarás otra vez".
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
El que se brinda se sobra.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Así se mete, como piojo en costura.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Mentiras de día y pedos de noche, los hay a troche y a moche.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Oveja que anda, bocado halla.
No me tientes Satanás.
Señorito de pueblo y caballo criado a hierba, puta mierda.
Lección bien aprendida, tarde o nunca se olvida.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
Cuatro cosas hay que nunca vuelven más: una bala disparada, una palabra hablada, un tiempo pasado y una ocasión desaprovechada.
Piensa que vengo de arriar jutes con pistola
Ni de mujer de otro, ni coces de potro.
Bebe el vino a discreción y no a boca de cangilón.
Acarrear leña para apagar un incendio.
Lo bueno si breve, dos veces bueno y si malo, menos malo.
De un mismo árbol, un madero dorado y otro quemado.
Donde hay humo no hay [[escarcha.
Mi secreto, en mi pecho.
Hijos criados, duelos doblados; y casados, redoblados.
Parece que perdio un millon y encontro una peseta.
El que a burros favorece, coces merece.
La mano que no puedes morder, bésala.
Cae más pronto un mentiroso que un cojo.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Las manos ociosas conducen a la pobreza; las manos hábiles atraen riquezas.
El perro, a quien tiene inquina, alza la pata lo orina.
Donde hay confianza, da asco.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Hombre prevenido vale por dos y pareja desprevenida vale por tres.
Con quien no tiene más Dios que su plato, poco trato.
Las palabras de oro van a menudo seguidas de actos de plomo.