Dios le da maíz a quien no tiene gallinas.
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Donde hay carne, hay hermosura.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Lo barato cuesta caro
Que la haga el que la deshizo.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
No todo lo que pendula cae
Dar caramelo.
Abrazar y besar solo es barbechar, pero cerca le anda el sembrar.
Dios no se queja, mas lo suyo no lo deja.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
La enfermedad entra por la boca y la desgracia sale de la boca.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Bruto animal es el que no busca deleite espiritual.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Desbarata hasta un balín.
Todo hombre tiene su manía.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
A carne de lobo diente de perro.
Cielo aborregado, suelo mojado.
Quien de mucho mal es ducho, poco bien le basta.
No juzgues el barco desde tierra
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Hasta el "vivo" más ufano, cae a veces de marrano.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Fiate de Dios y no corras.
El que no es amado, es un desgraciado, pero el que no ama es un infeliz.
El enamorado que no es pulido, luego es aborrecido.
Adulador; él es tu enemigo peor.
El árbol que no da frutos, da leña.
El consejo del padre capuchino: con todo lo que comas, vino.
Decir suele ser señal de no hacer, como ladrar lo es de no morder.
En Gumiel de Izán, tan malo es el hombre como el pan.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
La oveja mansa, se mama su teta y la ajena.
Cuidado con la adulación
Aire colado, a muchos ha matado.
Prestar, paciencia; dar los buenos días; y fiar; en Dios.
La mala costurera, larga la hebra.
Los enemigos de la bolsa son tres: vino, tabaco y mujer.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Contra un padre no hay razón.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
El café es: Negro como la noche. Fuerte como el pecado. Dulce como el amor. Caliente como el infierno.
Un caballero no puede pegarle a una mujer ni siquiera con una flor.r
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.