Van al mismo mazo.
Por pedir, nada se pierde.
Obras buenas, hazlas a manos llenas; malas, ni una hagas.
Pan, pan; muchos lo toman y pocos lo dan.
La gente mala se muere de vejez.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Bizcocho de monja, fanega de trigo.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Primero comer, que ser cristiano.
Cada fracaso nos hace más listos.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Hay que ser puerco pero no trompudo.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Dar consejo y el vencejo, ese sí que es buen consejo.
Amar y no ser amado es tiempo desperdiciado.
Al buen callar, llaman Santo.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
El dolor embellece al cangrejo.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
Fruto del árbol ajeno, sale de balde y sabe bueno.
Tienes más cara que un saco perras.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
Todo lo que es verdadero (lo que tiene raíz), dicen que no es verdadero (que no tiene raíz).
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
El jorobado no ve su joroba
Lo raro es caro.
Lo que se pierde en una casa, se gana en otra.
Dad al diablo el amigo que deja la paja y se lleva el trigo.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Hacerse de la vista gorda.
Ve tu camino para no tropezar.
En dimes y diretes, mal harás si te metes.
Que no te den gato, por liebre.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
El que se emperra se emperra, el que se enchila se enchila, y el que se encula se chinga.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Buena gana de comer, rica salsa es.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
Cada pelo hace su sombra en el suelo.
El fracasado promete, el triunfador se compromete.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
No hay camino más seguro que el que acaban de robar.
Juventud sin salud, más amarga que senectud.
Cada cual a su manera, se combate la piojera.
Casa y potro, que lo haga otro.
Para otro perro ese hueso, tan descarnado y tan tieso.
El joven busca la felicidad en lo imprevisto, el viejo en la costumbre
Ni tanto que queme al santo ni tan poco que no le alumbre.
El amor de carnaval muere en la cuaresma