La experiencia y la paciencia son gran ciencia.
Mientras hay alma, hay esperanza.
Obra hecha, dinero espera.
Con estudiante y soldado, mozuelas, mucho cuidado.
Buena vida, arrugas tiene.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Mucho ruido y pozas nueces.
Madruga y verás; busca y hallarás.
No esperes paz del visitante que toca tu puerta con una piedra.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
Si tienes riqueza, da trabajo para compartir la pobreza.
Comprar y vender excelente camino para enriquecer, que trabajando, solo has de padecer.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Da asistencia y cariño donde se necesite.
Pan tierno, casa con empeño.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Abril, uno bueno entre mil.
Guiso recalentado y amigo reconciliado, dales de lado.
El mal que a muchos azota, consuelo es para el idiota.
Daño merecido, no agravia.
La esperanza es el pan de los pobres.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Paja al pajar y barberos a rapar.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Poca ayuda no es estorbo.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
En largos caminos se conocen los amigos.
A chico santo, gran vigilia.
Ni poca ni mucha pena, nos causa desgracia ajena.
Buena cara dice buen alma.
Pasará, sea lo que sea.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Conviene más, ser tenido, que resultar exprimido.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
El hombre bien comido y bien bebido, quiere reposo y no ruido.
No hay duelo sin consuelo.
Casa ordenada, casa salvada.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
A misa, no se va con prisa.
Andar el tiempo y vernos hemos.
El dinero no da la felicidad; pero como calma los nervios.
Para alcanzar dicha plena, nos toca perder la pena.
Pereza no es pobreza; pero por ahí se empieza.
El mundo es una rosa, huélela y pásala a tu amigo
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Vive y deja vivir.