Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Vive y deja vivir.
Buena es la costumbre en el bien.
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Manda, manda, Pedro y anda.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Abrojos, abren ojos.
Pan a hartura y vino a mesura.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Buen amigo es el dinero.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
En soledad y recuerdo, consuelo es "Manuela Izquierdo".
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
El que debe y paga, descansa.
Dinero ten, y a todo parecerá bien.
La larga visita la alegría quita.
Trabajo hecho de paso, ayuda en más de un caso.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
Hacerte amigo del juez
Quien vive fiando al amigo, estudia para mendigo.
Tiempo al pez, que picará alguna vez.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
La ventura es paño que poco dura.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Si tú entiendes, las cosas son como son; si tú no entiendes, las cosas son tal como son.
Zumo de uvitas suaves, ¡qué bien sabes!.
A ninguno le da pena, comer cosita buena.
La vecindad es fuente de amistad.
Hay que dar tiempo al tiempo.
Ido de la vista e ido del corazón, casi una cosa son.
Nada con nada, total nada.
Ni puta sin amigo, ni huerta sin cabrahigo.
Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se pierda no importa.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
Al mal paso, darle prisa.
Amistad de boquilla, no vale una cerilla.
Hasta la salud necesita descanso.
Ni fíes, ni porfíes, ni arriendes y vivirás bien entre las gentes.
Para verdades el tiempo, y para justicia Dios.
Una alegría esparce cien pesares.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
La prisa es la madre de la imperfección.
pajero como tenedor de oveja.
No duerma tranquilo quien debe; que no hay plazo que no llegue.