Variedad es causa de amenidad.
El que da lo que tiene a pedir se atiene.
Más feliz vive y sin prisa, quien no tiene ni camisa.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Amigo ambiguo vale por dos enemigos
Razón y cuenta, amistad sustenta.
Ruego de grande, fuerza es que te hace.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Boca ancha, corazón estrecho.
Pronto y bien no hay quien.
Putas y toreros, a la vejez os espero.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
Hombre de buen trato, a todos es grato.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Buena ventura solo con otra dura.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
Buena madera, buen oficial espera.
La alegría es el mundo de la libertad
A quien espera, su bien llega.
Quien tenga tiempo que no espere
Hombre bondadoso, nunca envidioso.
Para hacer la guerra se necesita arroz; para la paz tambien se necesita arroz.
La diligencia es madre de la buena ventura; y la pereza, su contraria.
A fullería, cordobesías.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
De suerte contentos, uno de cientos.
A mucho porfiar, ¿quién se resiste?.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
Mucho apretar, listo aflojar.
En el molino hacen falta dos piedras, en la amistad dos corazones
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Lo hermoso, a todos da gozo.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Donde acaba la pereza, la prosperidad empieza.
Mal que se comunica, si no cura, se alivia.
Ni agradecido ni pagao.
Si quieres la paz, prepara la guerra.
A mucho amor, mucho perdón.
Compañía de dos, compañía de Dios.
Uno trabajando y cuatro mirando, el caminos está arreglado.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Amor y vino, sin desatino.