Para San Antón, gallinita pon.
Poco freno basta, para la mujer casta.
Un viaje de diez mil kilómetros empieza por un solo paso.
El que rompe, paga.
Lluvia y sol, fiesta de caracol.
De pies a cabeza.
Abejas sin reina, la colmena en ruina.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Si vives de fiado, vives señalado.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Quien boca tiene a Roma va.
Quien la gana sufre, quien lo encuentra goza.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Una hoja ante los ojos impide ver la montaña Taishan.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
Cambios de tiempo, conversación de estúpidos
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.
Ay, Jesús, que el rosario de mi compadre no tiene cruz.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
En lugar ventoso, tiempo sin reposo.
A gana de comer, no hay mal pan.
La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Un hombre puede valer cientos y cientos pueden no valer un hombre.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
De un peligro, con otro me libro.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Mientras Dios diere mujeres conviene que haya paciencia.
Cuando no se puede segar, se espiga.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Pájaros de un mismo plumaje vuelan juntos.
Si quieres aprender a orar, entra en la mar.
No hay caballo, por bueno que sea, que no tropiece algún día.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Quien no da aquello que ama, no recibe lo que ansía
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Por andar recosechando otras milpas, cosechan las tuyas.
Obediencia y paciencia son la mejor ciencia.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
A beber y a tragar, que el mundo se ha de acabar.
Al rey muerto rey puesto.
Cuando pienses meter el diente en seguro, toparás en duro.
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Al que le caiga el sayo, que se lo ponga.
La que adoba no es María, sino la especiería.