Gallina que no come, no pone.
El agua para los peces; para los hombres, vino a montones.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Piden de comer, piden de beber, afilan el diente, enjugan el vientre y ponen las mejillas coloradas: éstas son las cinco virtudes de las tostadas.
Parece hormiga y es avispa.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Alzada en enero, ha de ser para buena.
Si digo que la yegua es parda, es porque tengo los pelos en las manos.
El movimiento se demuestra andando.
Boca ancha, corazón estrecho.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Nieve en octubre, siete lunas cubre.
Atente al santo y no le reces.
El pobre de su pobreza no sale.
Se conoce la cara de una persona, pero no su corazón.
No puedes privar alagua de correr y a los perros de ladrar.
Bien y pronto, solo lo intenta algún tonto.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
Los patos marinos anuncian nieve.
Agua en Marzo, hierbazo.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El amor habla incluso con los labios cerrados
Buenas acciones valen más que buenas razones.
Ten tu arca bien cerrada, y la llave ben garda.
El que de mozo no corre su caballo, lo corre de casado.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Si tienes que hacer el bien, fíjate antes a quién lo haces
Con razón decía Serafín, que el trabajo no tiene fin.
Quien deja de ser amigo no lo había sido nunca
Carne a carne, amor se hace.
Cuando las arañas unen sus telas pueden matar a un león.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
La luna y el amor, cuando no crecen, disminuyen.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
El espejo no sabe mentir; lo que le dijeron ha de decir.
Lo que es duro de ganar, es difícil de gastar.
Más pija que el Don Bosco.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.
Depende de cómo caigan las cartas
Más fuerte era Sansón y le venció el amor.
A todo coche, le llega su sábado.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Hacer de toda hierba un fardo.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
La voz del asno no pasa del tejado.
El sexo nos hace perder la cabeza
Cuando se reúnen los aduladores, el demonio sale a comer.
El corazón en Dios y la mano donde se pueda.