Paciencia ofendida sale de madre enseguida.
Quien se casa, casa quiere.
El lechón de un mes, y el pato, de tres.
Quitar la leña debajo de la caldera.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Todo mono sabe en que palo trepa.
Día que pasa, día que no, día perdido.
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Raras veces hay seso en la prosperidad.
Antes de acabar, nadie se debe alabar.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Unos por otros, la casa sin barrer.
Al César lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios.
En el verdadero amor es el alma la que abraza al cuerpo
Soportar y perdonar es buena filosofía.
A un bagazo, poco caso.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Todos los perros son valientes en su propia puerta.
Además de cornudos, apaleados.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
A burro muerto, la cebada al rabo.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
El ama brava, es llave de su casa.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
No te salgas por la tangente.
Quien da para recibir no da nada
Querer matar dos moscas de un golpe
Entra, bebe, paga y vete.
Más vale buen viento que fuerza de remos.
El interés mata la amistad
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
A la gallina y a la mujer, le sobran nidos donde poner.
El hombre propone y Dios dispone; viene la mujer y todo lo descompone.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
No hay cambios sin inconvenientes, aun de peor a mejor
Hombre amañado, para todo es apañado.
La necesidad agudiza el ingenio.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Amor no correspondido, tiempo perdido.
Al que no sabe de vacas, la boñiga lo embiste.
Si todos tirásemos en la misma dirección, el mundo volcaría.
Nuestra vaca tiene el pesebre en Galicia y las ubres enMadrid.
Los defectos son muchos cuando el amor es poco.
Loro viejo no aprende a hablar.
Lo que la mujer no logra hablando, lo logra llorando.
El mal penetra como una aguja y luego es como un roble.