Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Al triste, el puñado de trigo se le vuelve alpiste.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Por San Martín, trompos al camino.
No ser escaparate de nadie.
Al que a buen árbol se arrima, buena sombra le cae encima.
Pan de días dos, vino de años tres, y Venus, cada mes.
Qué bonita es la vergüenza, mucho vale y poco cuesta.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Cuando fueres a la venta, la ventera sea tu parienta.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Desde torre o azotea, bien se otea.
El juego del puto, la primera carta es triunfo.
El que a burros favorece, coces merece.
Mujer con toca, dos veces si.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
Qué pacaya te echaste encima!
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
No hay mejor equipaje para llevar encima que la cordura y la mente clara. En tierras lejanas es más útil que el oro y saca al pobre de los apuros.
Entre casados y hermanos no hay que meter las manos.
Reborada al poniente, bueno al siguiente.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
De tales devociones, tales costurones.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Pan con sudor, sabe mejor.
Más duro que sancocho de pata.
Llegar y pegar es mucho acertar.
La luz de alante es la que alumbra.
Una puntada a tiempo salva nueve.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Bien o mal, casado nos han.
El que teme a sufrir, sufre de temor.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Olla remecida u olla bien cocida.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Oro es, lo que oro vale.
Zapato os daré que tengáis que romper.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
El que canea, no calvea.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Alegría, belleza cría.
La prisa será tardar.