Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Dando tiempo al tiempo el mozo llega a viejo.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Los curas y taberneros son de la misma opinión, cuantos más bautizos hacen, más dinero va al cajón.
Cazador de Galgo, escopeta y hurón, no reñirán sus hijos por la partición
Busca la mujer pastora; que ella se hará señora.
Brasa trae en su seno, la que cría hijo ajeno.
Hijo de gato caza ratón; hijo de pillo sale bribón.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
A cualquiera se le muere un tío.
Encomienda sin renta, a su dueño no sustenta.
Por San Blas, el besugo atrás.
Empréñate del aire, compañero, y parirás viento.
Buena compañía, Dios y Santa María.
Buena crianza no pierde punto.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Pedir peras al olmo.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Suegra y sin dinero, al brasero.
Pan que sobre, carne que baste y vino que falte.
De tus herederos, sé tu el primero.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Quien se mete a redentor, lo clavan, como al Señor.
Bien o mal, casado nos han.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
De todo hay en la viña del Señor [uvas, pámpanos y agraz].
Cada uno es maestro en su oficio.
Aprendiz de todo, que maestro de poco.
Bollo de monja, costal de trigo.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Frailes y monjas, del dinero esponjas.
El que va para viejo va para pendejo.
Dar es corazón, pedir es dolor
El oficio hace maestro.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Dios en el cielo, en la tierra, el dinero.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
El casado, casa quiere y costal para la plaza.
Buen abogado, mal cristiano.
Más perdido que Papá Noel en mayo.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
El maestro Quiñones, que no sabe para él, y ya quiere dar lecciones.
Iglesia, o mar, o casa real.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
El joven para obrar y el viejo para aconsejar.
Chico catorceño, come como grande y trabaja como pequeño.