Los buenos actos nunca se lamentan. Los malos actos nunca se olvidan.
No dejes camino viejo por camino nuevo.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Los cuerpos grandes se mueven despacio.
Valiente es el que se bate contra dos enemigos pero lo es más quien hace el amor con los bolsillos vacíos
El que sabe, sabe y el que no aprende.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Más vale color en la cara que dolor en el corazón.
El éxito o el fracaso, los forja uno paso a paso.
Amigo viejo, tocino y vino añejo.
Hasta la belleza cansa.
Obra bien empezada, medio acabada.
Más vale la seguridad, que la policía.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Orden y contraorden, desorden.
¿Queres dormir al sueño?
Que tu corazón se enderece: aquí nadie vivirá para siempre.
Quien no sabe dar sabe recibir
Vicio no castigado crece desatado
Mucha flor en primavera, buen Otoño nos espera.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Viejo que buen vino bebe, tarde muere.
La ambición mató al ratón.
Madre holgazana cría hija cortesana.
Del que más ayudas, recibirás las puyas.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
Buscar los tres pies al gato.
Hay miles de miserias en un solo amor
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Cada día trae su propio afán.
Al hombre y al caballo, no apurallo.
No agarres la cola del leopardo, pero si la tienes, no la sueltes.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
La suerte es para quien es, y no para quien la desea.
Calienta más el amor que mil fuegos
El padre para castigar y la madre para tapar.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Domingo, domingo, día de pingo.
Es amor mal entendido el que no corrige a un hijo.
Al tahúr nunca le falta qué jugar ni al putañero qué gastar.
Sana sana potito de rana si no sana altiro sanará mañana
El que se afloja se aflige.
Quien bien siembra, bien coge.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Bien o mal, junta caudal.