Poco a poco se anda lejos.
Aquel que pregunta es un tonto por cinco minutos, pero el que no pregunta permanece tonto por siempre.
A todo marrano le llega su diciembre.
La risa se oye a mayor distancia que el llanto.
Nada contra la corriente.
Una buena reputación es como un ciprés, que, una vez cortado, jamás da ya ramas.
Quien ama la guerra, no quiere la paz.
Las riquezas mal habidas no sirven de nada, pero la justicia libra de la muerte.
Remo corto, barca pequeña.
¡Oh!, Virgen del buen consejo, ayúdale al más pendejo.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
Mal duerme quien penas tiene.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
A buen juez, mejor pastor.
Tirar la piedra y esconder la mano.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
Muchachada que quiere ser casada, difícil es ser gardada.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
El que se queja, sus males aleja.
Que se le mantenga alejado de papel, pluma y tinta; así podrá dejar de escribir y aprenderá a pensar
Lo que se dá no se quita porque el diablo te visita.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Ingrato, el volver mal por bien tiene por trato.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
A la de amarillo, no es menester pedillo.
No se manda al corazón
Buena es la linde entre hermanos.
Quién escucha la voz del anciano es como un árbol fuerte; quién tapa los oidos es como una rama al viento.
Nada que sea violento será permanente.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Si no sabes sonreír, no pongas tienda. (Confucio).
Entre mil consideraciones de un tonto, debe haber una aceptable.
Lo prestado, ni agradecido ni pagado.
Echando a perder se aprende.
Ojo al dinero, que es el amor verdadero.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Pólvora y tiempo se vuelan como viento.
Sementera temprana, de cien una vana.
Apaga la luz, Mañosón!
Nadie está contento con su suerte.
Guárdeme Dios de perro de liebres, piedra de onda, casa de torres y mujer sabionda.
Peso y medida, alma perdida.
El que no mira adelante, atrás se queda.
En largos caminos se conocen los amigos.