Amistad prendida con alfileres, la que se desprende cuando lo quieres.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
El que juega con el tabernero o está loco o le sobra el dinero.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Juego y paseo, solo para recreo.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
La belleza es como una flor; nace pronto y pronto se marchita
Un viejo amigo es una eterna novedad
Encontrar demasiados defectos significa diluir una amistad
Zanahorias pequeñas trae la huerta ahora que el hortelano esperaba de arroba.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Hacer callar es saber mandar.
A enemigo que huye, puente de plata.
Como buscar una aguja en un pajar.
No apruebes hasta que pruebes.
No puede ser precavida, quien no sabe de la vida.
Reniego del árbol que ha de dar el fruto a palos.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Quien guiña el ojo con malicia provoca pesar; el necio y rezongón va camino al desastre.
Un mar calmo no hace buenos marineros.
Es mejor preguntar dos veces que extraviarse una.
Compra con tu dinero, y no con el ajeno.
La conciencia es cobarde y la culpa que no tiene fuerza para impedir rara vez es lo suficientemente justa como para acusar
El montañés, por defender una necedad dice tres.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
Un amigo nuevo es como el vino nuevo: envejecerá y lo beberás con deleite
De hijos y de bienes, la casa llenes.
Quien fracasa con frecuencia, va ganando en experiencia.
Buen hondero el que mete dos piedras por un mismo agujero.
La abundancia da arrogancia.
Si marzo no ha pasado, no hables mal de lo sembrado.
Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Al comer y al cagar, prisa no te has de dar.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Que dulce queda la mano al que da.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Madrastra, ni de cera ni de pasta.
Es mejor enjuagar una lágrima de un pobrecillo que obtener cien sonrisas de un ministro.
Más refranes hay que panes; y cuando no tengo pan, pido consuelo a un refrán.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.
Nunca se olvidan las lecciones aprendidas en el dolor.
No es más sabio el que más sabe, sino el que lo oportuno sabe.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
La misa, dígala el cura.
La ofensa se olvida en una noche, el beneficio en un día
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.