La felicidad es una recompensa que llega a quien no la busca
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
A últimos de Noviembre, coge tu aceituna siempre.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Al bueno buscarás y del malo te apartarás.
La confianza en sí mismo es el primer secreto del éxito
Envidia me tengan y no me compadezcan.
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Del todo no muere el que deja por donde se le recuerde.
Echarle mucha crema a sus tacos
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Un médico cura, dos dudan y tres, muerte segura.
Amistades conserva la pared medianera.
Líbrame Dios del mal duro, que del leve yo me curo.
Que nadie le diga lo que tiene que hacer a alguien que ya ha decidido cuál debe ser su destino.
Ni bebas agua que no veas, ni firmes carta que no leas.
Caranga resucitada pica muy duro.
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Al trabajo, por su vejez, no le engañan ni una ve.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El que planta árboles, ama a los otros además de a sí mismo.
Quien no quiere escuchar ruidos, que se tape los oídos.
En la vida todo tiene remedio, menos la muerte.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
No te fíes de quien de ti desconfíe.
Mujer pecosa, mujer hermosa.
La que de treinta no sacó novio, tenga el humor del demonio.
Hasta el cuarenta de Mayo, no te quites el sayo; y para más seguro, hasta el cuarenta de Junio.
Hacérsele a uno el campo orégano.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Quien busca encuentra, aunque otra cosa sea.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.
Mala olla y buen testamento.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Jorobas y manías no las curan los médicos.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
No vendas el sol para comprar una bombilla.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
Si quieres hacer reír a Dios, ¡Cuentale tus planes!.
Lo bello es difícil.
Más ordinario que una monja en guayos.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
La mentira dura mientras la verdad no llega.
Que dulce queda la mano al que da.
Bien se sabe atrever quien nada tiene que aprender.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
El buen tiempo hay que meterlo en casa.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
El beneficio no se encuentra en los hechos, sino en las intenciones
A quien has acallado no le hagas llorar.