Cuando golpees una piedra con el pie, consulta antes tu conciencia.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
La vida es un deber a cumplir
No saber una jota.
Toda desgracia es una lección.
El que poco pide, poco merece.
El que no puede sobrellevar lo malo no vive para ver lo bueno.
Quien tiene en el corazón el amor por una mujer, no tiene tiempo de odiar
Plata de cura, ni luce ni dura.
Perla brillante arrojada en la oscuridad.
O faja o caja.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Para volver a la buena senda, cualquier hora es buena.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
El vino poco, trae ingenio; mucho, se lleva el seso.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
El amor no se mendiga, se merece.
Amor no sufre ausencia.
Amigo en la adversidad, amigod de verdad.
Se heredan dinero y deudas
Es medio sorda, le decís sentate y se acuesta.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer algo encuentra una excusa.
Guagua que llora mama.
Divide y vencerás.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
El sabio convive con la gente sin criticar, el necio critica sin convivir.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
El buen paño dentro del arca se vende.
Reza, pero no dejes de remar.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Cojo, y no de espina, no hay ruindad que no imagina.
La abadesa más segura, la de edad madura.
La cara del santo hace el milagro.
Fuerza sin maña no vale una castaña.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Al amigo que en apuro está, no mañana, sino ya.
Roban un cordero o dos, y dan los pies por amor a Dios.
Más vale pocos muchos, que muchos pocos.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
A calza corta, agujeta larga.
Hasta la gracia de Dios hace daño.
Buenas razones cautivan los corazones.
A Dios, nada se le oculta.
La buena lectura, alivia la tristura.
Aprende a escuchar y sonríe al hablar si quieres agradar.