El amor no hace hervir la olla
Variante: Buen amigo y compañero, pero sin tocar el dinero.
La experiencia no se fía de la apariencia.
El que no ama, no se desilusiona.
El tropezón enseña a sacar el pie.
Pocas palabra y muchos hechos.
La fortuna ayuda a los que se ayudan a sí mismos.
Haz buena harina y no toques bocina.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Si Dios cierra una puerta, abre mil otras.
A enfermo, niño o anciano, hay que tenderles la mano.
A fullería, cordobesías.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Dineros me dé Dios; que con mi poco saber me aviaré yo.
No pidas una carga ligera, sino un espalda fuerte.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Basta un minuto para hacer un héroe, pero es necesaria toda una vida para conseguir un hombre de bien
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
No es necesario matar a un hombre en la víspera de su muerte.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
El uso hace diestro, y la destreza maestro.
Un dolor alivia otro dolor, y un amor cura otro amor.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
Los justos pagan por pecadores.
Hay dos cosas, oh discípulo, que conviene evitar: Una vida de placeres; eso es bajo y vano. Una vida de mortificaciones; eso es inútil y vano.
Adorar al santo por la peana.
Tripa vacía, corazón sin alegría.
Lo que no se conoce no se apetece.
Moza que mucho va a la fuente, anda en bocas de la gente.
Buenas palabras no te quitan dinero del arca.
A lo hecho, pecho.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Vive la vida y no dejes que la vida te viva.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Si te detienes cada vez que un perro ladra nunca llegarás al final de tu camino.
Dibujar pasteles para matar el hambre.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Poco dinero, poco sermón.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
En la necesidad se conoce la amistad.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El árbol con fronda amiga, buena sombra nos prodiga.
Mucho ofrecer y poco dar, xuntos suelen andar.