Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.
Al mal hecho, ruego y pecho.
Del trabajo nace el descansar.
Otoñada segura, San Francisco la procura.
Como la fortuna es ciega, dalo al primero con quien se tropieza.
El enfermo quiere su vida, el médico quiere sus honorarios.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Si la cobija es corta, aprende a doblarte.
El ocioso e incapaz, carga es para los demás.
De buena harina, buena masa.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Son necesarios los amigos hasta en casa del diablo
La flor no se conserva roja cien días.
Leal El amigo, al bien y al mal se para.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Más aburrido que un mico en un bonsái.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Caro compró el que rogó.
Lo que se consigue en la niñez, crece y agrada después.
Caballo ajeno, ni come ni se cansa.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Cuando agua venga antes que viento, prepara el aparejo a tiempo.
No eches toda la carne al asador.
Lo que mucho se usa, poco dura.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Súfrase y no se reprenda lo que excusar no se pueda.
Pereza, llave de pobreza.
Entra, bebe, paga y vete.
Muerte no venga que achaques no tenga.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
El que tiene miedo corre a la iglesia.
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
Cuanto más adversas sean para vosotros las circunstancias que os rodeen, mejor se manifestará vuestro poder interior.
Esto no termina hasta que se acaba.
Si Dios te da piedras, contruye un puente y golpéalo antes de pasar.
Tu viña preciada, entrando Marzo labrada.
A quien labora, Dios lo mejora.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
Mujer que se queja, marido que peca
Más quiero un mediano remedio, que cuatro buenos consejos.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Las dilaciones son peligrosas.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
En talento o en caudales, lo que tienes justo vales.
Todo se andará si la vara no se rompe.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.