Caballo de buena medra, no se cansa ni se arredra.
Las penas no matan de un hachazo, sino poco a poco van matando.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
La suerte es de quien la tiene.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Una hora de contento, vale por ciento.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Tras un tiempo, otro vendrá, y Dios dirá.
Amor, viento y ventura, poco dura.
No dejar títere con cabeza.
Más vale pedir perdón que pedir permiso.
Contra el amor es remedio poner mucha tierra en medio.
Durará o no durará, pero lo que es hacerlo, hecho está.
El tiempo vuela, que se las pela.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
Aquí paz y en el cielo gloria.
De refrán y afán pocos se librarán.
Amor nunca dice basta.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Agua que no has de beber, déjala correr.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
El que evita la tentación, evita el pecado.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Buen corazón quebranta mala ventura.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
De descansar, nadie murió jamás.
Hay una gran fuerza escondida en una dulce orden.
Cortesía de palabra, o conquista o empalaga.
La fortuna a los audaces ayuda.
Qué pacaya te echaste encima!
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
De tus hijos solo esperes lo que con tu padre hicieres.
El que debe y paga, descansa.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
¿El azar? Pero si es Dios de incógnito
El que sabe cuándo hablar, sabe también cuándo callar.
Mujer, viento, tiempo y fortuna, presto se muda.