La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
El tiempo vuela, que se las pela.
Los dioses ayudan al que trabaja
Perdona una vez; pero nunca tres.
A quien el vino no plazca, Dios le quite el pan.
Espada y mujer, ni darlas a ver.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
El que debe y paga, descansa.
Caza, guerra y amores, por un placer mil dolores.
Amor de dos, amor de Dios.
Dejar al gato con el pescado.
Tal para cual, Pascuala con Pascual.
La avaricia y la ambición, congelan al corazón.
Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la escudriñares como a tesoros, Entonces entenderás el temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios. Proverbios 2:3-4-5
Hay que dar para recibir.
Asno de dos, válgale Dios.
Lo prometido es deuda.
Abrir la fuente y disminuir el escape del agua.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Quien sabe, sabe.
La vejez empieza cuando los recuerdos pesan más que las esperanzas.
No esperes que otro haga por lo que a ti se te paga.
Desee bien, sea bueno.
Regla y compás, cuanto más, más.
Quien su palabra no mantiene, a las consecuencias se atiene.
Quien guarda bien su dinero, no peca por cicatero.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
No dejar títere con cabeza.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
El que anda pidiendo prestado, no tardará en andar con lamentaciones.
La crianza es buena los trece meses del año
Agrandado como alpargata de pichi.
Más vale a quien Dios ayuda, que quien mucho madruga.
Agrada, quien manda.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Se debe desconfiar de un mal libro como de una seroiente, que temprano o tarde da muerte a los que se distraen en ella.
Ir por lana y volver trasquilado.
A quien presta nada le resta.
El paraíso está en el regazo de una madre.
La justicia tiene un largo brazo.
Poco puede hacer el valor sin la discrección.
Por amor a la rosa se soportan las espinas
La naturaleza proveerá.
A las balas no hay que tenerles miedo; hay que tener miedo a la velocidad con la que vienen.
De pequeña pelea nace muy gran rencor.
Una persona supero proteccionista tien infortunios (tener cuidado excedente invita desgracias).
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
Quien más tiene, menos suelta.
La mujer y la guitarra para tocarlas hay que templarlas.