La pereza es la madre de todos los vicios.
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
La suerte no se detiene, y es péndulo que va y viene.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Con el tiempo y la payeta, maduran los nísperous.
Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
A la par es negar y tarde dar.
La generación anterior planta árboles y la posterior se cobija a su sombra.
La mejor caridad es la justicia para todos
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Cuando pudieres trabajar, no lo dejes, aunque no te den lo que mereces.
No abras los labios si no estás seguro de lo que vas a decir, es más hermoso el silencio.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Cuatro cosas tenemos en mayor cantidad de lo que creemos: enemigos, deudas, años y pecados.
San Lorenzo calura, San Vicente friura, uno y otro poco dura.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Quien da lo que tiene, a pedir se queda.
Para que alcance siempre tiene que sobrar.
Remienda paño y pasarás año.
El que corre muy aprisa no correrá mucho.
El ingrato por un favor, coces cuatro.
Alfayate que no hurta, poco medra con la aguja.
Mano fría y pie caliente, salud competente.
No hay espada contra la simpatía afectuosa
Más vale bueno que mucho.
El aburrimiento es una desgracia
No te desesperes mientras puedas enamorarte
Ganar sin guardar, poco es de estimar.
Dios da nueces a quien no sabe cascarlas.
Acudir a los palabras y no a los puños, como es propio del caballero.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Trata a la Tierra y a todo lo que hay en ella con respeto.
Para aprender, nunca es tarde.
El dar es honor; el pedir, dolor.
Quien guarda su puridad, excusa mucho mal.
Dios te guarde de trasera de mula y de delantera de viuda.
Tierra por medio, para poner remedio.
Haré, haré, más vale un toma que dos te daré.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Guárdate de puta que la bolsa deja enjuta.
Ojo por ojo y diente por diente.
Se oye mal pero descansa el animal.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Al gallo que canta, le aprietan la garganta.
Ni el amor ni el poder necesitan compañía
A fuerza de ayunos llegan las pascuas.