Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Moza dominguera no quiere lunes.
El buen pagador no necesita prenda.
Cuando llueve y hace viento, quédate adentro.
La capa del diablo, lo que por un lado tapa, por otro destapa.
La primera te la paso, pero a la segunda te aso.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Le dieron como a violín prestado.
No soy pila de agua bendita.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
El agradecido demuestra ser bien nacido.
Siéntate en duro, te romperás las bragas y te dolerá el culo.
A gloria me sabe el vino que viene de blanca mano y en un cristalito fino.
Nunca serás amado si solo piensas en ti mismo
No ser escaparate de nadie.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
No hay nada más hermoso que un padre llegue a convertirse en amigo de sus hijos, cuando estos lleguen a perderle el temor pero no el respeto.
Deudas tienes y haces más, si no mientes, mentirás.
El buen vino, de sí propio es padrino.
No todo el que trae levita es persona principal
El amor es como la flor de la higuera: si se huele discretamente exhala su fragancia, pero si se la expone a los ojos de los demás acaba cubierta de moscas y pierde su perfume
Lancha La no pasa en balde.
El día tiene ojos, la noche tiene oídos.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Cuando las vigas se rompen se reconstruyen; cuando los hombre mueren se les sustituye.
El que se va no hace falta.
El ojo del puente, el baratillo y el pan, como se estaban están.
Cuando la liaga florece, el hambre crece.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
¡Oh suerte injusta!. Al rico se le muere la mujer y al pobre la burra.
Justo es que temas al que teme a la pobreza.
El que cada día va bien, el domingo no tiene que poner.
Ahora adulador, mañana traidor.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
Una gran ciudad es un gran desierto.
Huyendo de la sartén dio en las brasas el pez.
Cuando las puertas de la ciudad se incendian los peces en el foso sufren.
El que porfía mata venado.
A donde va la gente, va Vicente.
Fuente de vida es la boca del justo, pero la boca del malvado encubre violencia.
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Negocio que no da para llegar a las diez, mal negocio es.
Hay amores que matan.
Haz favores y harás traidores.
Los enamorados, no ven a los lados.
Cría buena fama y échate a dormir; críala mala y échate a morir.
Madre e hija caben en una camisa; suegra y nuera, ni en una talega.
La que de treinta no tiene novio, tiene un humor como un demonio.