Más honor que honores.
Si quieres pronto engordar, come con hambre y bebe a vagar.
Desde chica, la ortiga pica.
Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
El trabajo no mata a nadie.
Moza mañera, primero yergue el culo que la cabeza.
Mancebo me fui, y envejecí; más nunca al justo desamparado vi.
La mujer loca, por la vista compra la tela.
No tienes dedos para el piano
No hay dos sin tres.
El hambre tira, y el orgullo me levanta.
Caballo viejo no soporta montura nueva.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Más hace el lobo callando que el perro ladrando.
La rueda de la fortuna nunca es una.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
El sol de Marzo, da con el mazo.
Cuando un sábado al anochecer veas nubes pardas, al otro día domingo.
Siembra por San Lorenzo los nabos, y llenarás el carro.
El trigo y la mujer a la candela parecen bien.
Pelo mal cortado, a los quince días igualado.
Después de la liebre ida, palos a la cama.
Donde no hay pan, se va hasta el can.
El que canea, no calvea.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Los placeres más dulces no están exentos de dolor
Nadie sabe de la sed con que otro bebe.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Hace la misma falta aquí que los perros en misa.
Porotos a medio día y a la noche porotos, mala comida y mala cena.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
El hipo, en el niño para vivir, en el viejo para morir.
Cuando llega la noche, el miedo se tiende a la puerta, y cuando llega el día, se marcha a las colinas.
Ande o no ande, caballo grande.
Un tropezón puede prevenir una caída.
¿Dónde vas Vicente?. Donde va la gente.
Tras de maluca tuerta, más le valiera estar muerta.
Barriga caliente, cabeza durmiente.
¡Qué buena cara tiene mi padre el día que no hurta.
Al nopal lo van a ver solo cuando tiene tunas.
Por más largo que sea el pico no llega a los ojos.
El que siembra y cría, tanto gana de noche como de día.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
¿Así que no te gusta la sopa?, dos platos.
Los placeres por onzas y los males por arrobas.
El perfume de los cipreses sigue la respiración del viento. Las palabras de amor de la amada guían el curso de la vida de un hombre
Amor nuevo, olvida el primero.
A quien te da el capón, dale la pierna y el talón.
Es mucho arroz para este pollo.