Consejos y un remedio, no valen un real y medio.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Almendro de enero, no llega al cesto.
Genio y figura hasta la sepultura.
No te cases con mujer de manos grandes porque todo lo que le des le parecerá chico.
La hebra de Marimoco, cosió siete camisas y le sobró un poco.
La mujer y la sartén en la cocina es donde están bien.
Cabra que tirar al monte no sabe, si entra no sale.
Es más fácil meterse en un problema que salir de él.
La procesión va por dentro.
Cuando el malo es remalo, de nada sirve el palo.
Hasta a la mejor cocinera se le queman los porotos.
Mallorquina, puta fina
Donde no alcanza el viejo, alcanza el tejo.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Más envejecen las penas que las canas.
Es mejor encender una vela, por pequeña que sea, que maldecir las tinieblas.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Algo daría el ciego por tan siquiera ser tuerto.
O jugamos todos, o se rompe la baraja.
El que es exagerado, siempre queda mal parado.
El hambriento, por sorber algo, sorbe el viento.
Buenos son barbos cuando no hay truchas a mano.
La gente miedosa, es más peligrosa.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
No digáis mal del año hasta que sea pasado.
Los buenos consejos llegan hasta el corazón del sabio y se detienen en los oídos del malvado
Más querría un dinero que ser artero.
Ni hables como doliente, ni vivas entre vil gente.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
El que compra y miente, en su bolsa lo siente.
A nuevos tiempos, nuevos usos.
No se muere dos veces si no se escapa de la muerte una vez.
De una espina, nace una rosa.
En todas partes se cuecen habas.
Chancho limpio nunca engorda.
Ajo cebollino, para con vino.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
De chica candela, grande hoguera.
Quien dice lo suyo, mal callará lo ajeno.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Ni sobra el que viene, ni falta el que se va.
Cuando da muchos frutos el manzano, podrás agarrarlos con la mano.
A la col, tocino; y al tocino, vino.
El enfermo necesita del medico, el médico no necesita del enfermo.
Lo malo sin maestro se aprende.
Un sabio y un tonto saben más que un sabio solo.
En la vivienda del pobre la casa siempre es enorme.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.