Feliz es la muerte que antes que la llame viene.
En esta feria has de ser o mercancía o mercader.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
El vino y la mujer se burlan del saber.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
En mi huerto te crié, de tu fruto nunca comí, los milagros que tú hagas, que me los cuenten a mí.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Florecillas en el trigo, pegujal medio perdido.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Más vale hasta el tobillo que hasta el colodrillo.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
Por Santa Cruz, toda vida reluz.
Fruta prohibida, más apetecida.
Es más fácil saber como se hace una cosa que hacerla.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
El que mucho habla, poco acierta.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.
De padres bocois hijos cubetas.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
El que nunca tiene y llega a tener loco se quiere volver.
Antes que el deber está el beber.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
No caben dos pies en un zapato.
Come para vivir y bebe para comer.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Siempre que haya en este mundo amigos íntimos, estarán tan cerca como simples vecinos aunque se encuentren en los confines más remotos.
La persona que se conoce a sí mismo, será invencible.
No hay regla sin excepción.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
Compra de quién heredó, que barato te lo dará, pues regalado lo recibió.
Más imprevisto e incierto, que pedrada en ojo tuerto.
Buscaba el necio su asno y lo llevaba debajo.
El cuchillo no conoce a su dueño.
El cuchillo que no corta, si se pierde poco importa.
Mal acaba quien mal anda.
Aunque no nos hablemos, bien nos queremos.
Un benefactor es el que me hace bien, incluso aunque haga mal a todo el mundo.
El Dios (el hombre divino) está siempre en los éxitos, y el hombre (terreno) en sus fracasos.
Con un fraile no puede nadie, con dos, ni Dios, con una comunidad, ni la Santísima Trinidad.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
La carne ha bajado y los pulmones han subido.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Las palabras no dan fuerza a las piernas.
A caballo comedor, cabestro corto.
El hombre siempre pugna por ir arriba, y el agua, abajo.