Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
A carrera larga, cada galgo se queda en su puesto.
Buena es la costumbre en el bien.
A la larga, todo se arregla.
Antes de hablar, pensar.
Siempre pide de más, para que no te den de menos.
El que no tiene experiencia, que tenga imaginación.
La necesidad agudiza el ingenio.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
Pensar no es saber, y más en tiempo de vendimias.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Dios acude siempre.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Dios castiga sin palo ni piedra
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Llevar adarga para viivir vida larga.
Precaverse contra un posible percance.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
Quien tenga coraje, que no se rebaje.
Con mala persona el remedio es mucha tierra en medio.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
El que presta, a pedir se atiene.
Grano a grano, con cautela. llena el buche la polluela.
Variante: Caridad y amor, no tocan tambor.
Deja la contienda, y no te quebrarán la cabeza.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
No te asombres por poca cosa.
Al desdichado, poco le vale ser esforzado.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
No desprecies a quien poco es, que algún días mucho podrá ser.
El comedido sale jodido.
Quien bien tiene y mal escoge, si sale mal que no se enoje.
Mal por mal, mejor está mi Pascual.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Mano de santo cura como por encanto.
La labranza no tiene acabanza.
Cuando bebas agua, recuerda la fuente.
Los ríos profundos fluyen lentamente.
No renunciar a sus esperanzas hasta llegar al río Huanghe.
No tientes al diablo que lo veras venir.
Quien bien quiere, tarde olvida.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
La ventura de la barca, la mocedad trabajada y a la vejez quemada.
La más cómoda herramienta, al perezoso le asienta.
El que a los quince no tiene a los veinte no espere.