Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Cuando el ojo no está bloqueado, el resultado es la visión.
A clérigo hecho fraile, no le fíes tu comadre.
Más vale que los dientes no riñan con la lengua.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Hay hombres que no beben, porque ser indiscretos temen.
Quien comete muchas injusticias, busca su propia ruina.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Nunca te arrepientas de lo que has hecho, arrepiéntete de lo que has dejado de hacer.
No se nace caballero: hay que saber serlo.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Dime lo que decantas y te diré lo que te falta.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
A la mujer le has de dar, por delante y por detrás.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Serio como perro en bote.
Amor es el vino que más pronto se avinagra.
Hay quienes ante el peligro se crecen.
El que pide en exceso, le dan lo que envuelve al queso.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Agua en cesto se acaba presto.
Peces grandes no viven en charcos pequeños.
Cuando Dios quiere, a todos los aires llueve.
No ruegues a mujer en cama, ni a caballo en el agua.
A fuerza de probaturas perdió el virgo la Juana.
Dichoso Adán que no tuvo suegra.
Caballo que alcanza, pasar querría.
Que el amor no imite las fuertes olas, numerosas pero efímeras; sea en cambio como el agua escondida bajo la arena: parece imposible encontrarla y se la encuentra
La mula reparando y le avientas el sombrero.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Al viejo no le falta que contar, ni al sol ni al hogar.
Cuando todo se hierve, te pueden dar gato por liebre.
Entre contar y cantar, lo primero has de procurar.
Juego de bolos no lo entienden todos.
Esto está en chino.
Cuando el genio apunta a la Luna, el tonto se queda mirando al dedo.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Calvo vendrá que calvo me hará.
En boca cerrada no entran moscas.
Ajo hervido, ajo perdido.
Al potro que le alabe otro.
Boticario que equivoca el tarro, manda al enfermo a mascar barro.
Desde el desayuno se sabe el hambre que se va aguantar.
Acelgas benditas, de día tronchos y a la noche hojitas.
A Dios lo mejor del mundo, pues es señor sin segundo.
Como poroto de la chaucha.
El que quiera la fruta tendrá que trepar al árbol.
A galgo mojado, liebre enjuta.