Echa cuentas y te saldrán rosarios.
Paga el puerco lo que hizo el perro.
Caminar sobre seguro.
A quien habló, Dios le oyó.
Nadie da lo que no tiene.
El vino de cepas viejas calienta hasta las orejas.
Amor hace la llaga, y él, la sana.
El infierno está lleno de buenas intenciones y el cielo de buenas obras.
Una equivocación, cualquiera la tiene.
Por rey se tenga quien a nadie tema.
A dos puyas no hay toro bravo.
Juez cabañero, derecho como sendero.
Lo malo nunca es bueno hasta que sucede algo peor.
Al que Dios no le da hijos, el diablo le da.
Tarde en casar y malcasar, son a la par.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
Dos fuentes, dos ríos.
Ni tan vieja que amule, ni tan moza que retoce.
Coja o tuerta, la que está junto a tu puerta.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Como poroto de la chaucha.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
Tal vendrá que tal te quiera.
Quien tiene compañero, tiene amigo y consejero.
No son malos tiempos, es malo el hombre
Dádivas quebrantan peñas.
¡Sálvese el que pueda que la barca esta haciendo agua!
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
El ladrillo mal regado y bien barrido, y el empedrado, mal barrido y bien regado.
Empezar con buen pie.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Cuando sea monja te regalaré un higo, dijo un amigo a otro amigo.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
El ceremonial es el humo de la amistad
Empezar mal y terminar bien, pocos ojos lo ven.
Alcaraván zancudo: para otros consejo, para ti, ninguno.
Cuando dos hermanos trabajan juntos las montañas se convierten en oro.
Madre, casarme quiero, que ya sé freír un huevo.
Brilla por su ausencia.
En casa donde hay suegra, no hay hora buena.
En calabaza o bota, lo que bebes no se nota.
Aunque ande sin cincha, también relincha.
Poner toda la carne en el asador, no es lo mejor.
Bofetón amagado, nunca bien dado.
El sastre engaña al parroquiano, y bien vestido el parroquiano, a la mitad del género humano.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Lo que has de dar al rato, dáselo al gato.
No hay sábado sin sol, ni mocita sin amor, ni viejo sin dolor.
Caérsele a uno los palos del sombrajo.