Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Quien la haga que la pague.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Cada uno es artífice de su ventura.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
Ese oye sus defectos que no calla los ajenos.
Palabras vacías no llenan un estómago vacío.
El que fía, o pierde o porfía.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Untado un dedo, untada toda la mano.
A palabras necias, bofetones.
Cada quien, con su cada cual.
Quien su origen no conoce, su destino desconoce.
Más fácil es hacer la llaga que sanarla.
Jugar a las cartas vistas.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
La carne triste, no la quiere ni Cristo
Razón no requiere fuerza, ni fuerza requiere razón.
A mis años llegaras o la vida te costara.
Hombre ocioso, hombre peligroso.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Los verdaderos amigos son los que tenemos en el bolsillo
Con cacao se paga el cacao, con dinero el dinero y con maíz el maíz.
Si has perdido algo hazte a la idea de que se lo has dado a un pobre
Hoy no se fía aquí, mañana sí.
Ayatola no me toques la pirola.
Las desgracias no entran nunca por la puerta que les hemos abierto
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Llaga incurable, vida miserable.
Deja que tu ira se ponga con el sol y asegúrate que no vuelve a amanecer la mañana siguiente.
La mayor conquista en el carácter de un guerrero es su propio temple.
Buenas palabras no hacen buen caldo.
La piedra regalada por un amigo es una manzana
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Los amores se van, los dolores se quedan.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Si quieres quedar bien, nunca digas que te va muy bien.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Los refranes antiguos, evangelios chicos.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.