A quien de bailar tiene gana, poco son le basta.
Quien con pícaros se amaña, es de la misma calaña.
Quien lee y escribe no pide pan.
A buen hambre, no hace falta condimento.
El que primero llega, ése la calza.
El jorobado no ve su joroba
Buena mula, mala bestia.
Abad avariento, por un bodigo pierde ciento.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Hay un momento para cada cosa. Un día de viento no es adecuado para construir tejados.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Todos los oficios son difíciles.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Burro mal esquilado, a los siete días igualado.
Abril, aguas mil y todas caben en un barril.
Hacer algo muy en los cinco casos.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Conoce a tu adversario y conócete a ti mismo, y vencerás en cien batallas.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Hay que ver para creer.
El luto de la abuela, corre que vuela, y el del abuelo, lo que dura el duelo.
Buena olla y mal testamento.
La mejor leña está donde no entra el carro.
No temas a truenos ni a ratones, ni brujas ni supersticiones.
Hombre osado, bien afortunado.
Más vale buen amigo que pariente ni primo.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Sin hijos y sin celos no hay desconsuelos.
Cuando la gana de joder aprieta, ni el culo de los muertos se respeta.
Échate a enfermar y verás quién te quiere bien o quién te quiere mal.
Enviar desde la lejanía a mil li plumas de ganso, por liviano que sea el regalo, encierra afecto profundo.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
Cuerpo en la cama, sino duerme, descansa.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
Septiembre benigno, octubre florido.
De paja o de heno, mi vientre lleno.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Aquí hay gato encerrado.
Charlar y no hacer, cacarear la gallina y no poner.
La mujer casta esta siempre acompañada.
Mientras cuentas las estrellas te rodea la oscuridad más profunda
El fruto maduro cae por su propio peso, pero no cae en nuestra boca
El Diablo no se harta de romper suelas.