Lo que en los libros no está, la vida te enseñará.
Al maestro, cuchillada presto.
Si quieres tener dinero, tenlo.
Es siempre provechoso abrir cualquier libro.
Barba hundida, hermosura cumplida.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A mucho hablar, mucho errar.
Camino de Santiago, tanto anda el cojo como el sano.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Los justos no tropezarán jamás; los malvados no habitarán la tierra.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Quien lee y escribe no pide pan.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Si ofendes serás ofendido
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Siéntate a la puerta de tu casa a esperar, y verás el cadáver de tu vecino pasar.
El que se pone de puntillas no puede sostenerse derecho.
Estás probando tu propia medicina.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Jugador que se irrita no le cases con tu hija.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
Más vale sudar que toser y tiritar.
Todos nacemos con igual condición, solo por la virtud nos diferenciamos.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
El que paga descansa, pero el que cobra aún más.
Más de uno conservaría sus bienes si hubiese sabido que el agua también apaga la sed
Quien mucho duerme, poco vive.
Variante: El vino demasiado, ni guarda secreto, ni cumple palabra.
Este, como los gatos siempre cae parado.
Freír todo el arenque para comer las huevas
Obras vea yo; palabras, no.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
No da un tajo ni en defensa propia.
A buen comer o mal comer, tres veces beber.
Quien la haga que la pague.
No inclines la balanza, ni falsees los pesos, ni alteres las fracciones de la medida. El mono se sienta junto a la balanza y su corazón es fiel. ¿Qué Dios es tan grande como Thot, el que descubrió estas cosas, para hacerlas?
El jorobado no ve su joroba
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
No te fíes del enemigo que duerme.
Bloque de pisos grandes, guerra de vecindaje.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Acertar, errando, sucede de vez en cuando.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Todo tiene fin, hasta los higos del confín.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
A la mesa, de los primeros; al trabajo, de los postreros.
Campana cascada, nunca sana.
Olla con gallina, la mejor medicina.