Sin Ceres y Baco es amor débil y flaco
Cabeza grande, talento chico.
A una mujer no se la debe golpear ni con una flor.
Una mano por el cielo, y otra por el suelo.
Amigos, oros y vinos, cuanto más viejos, más finos.
No te dejes aconsejar por un perdedor.
Con promesas no se cubre la mesa.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
La muerte a nadie perdona.
Una obra acabada, otra empezada.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Los labios del justo orientan a muchos; los necios mueren por falta de juicio.
Un amigo vale cien parientes
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Aquel que ha contemplado la belleza se vuelve bello para siempre.
Por San Martín, trompos al camino.
No es pobre el que poco tiene, sino el que quiere.
Al hombre duro, lanza en mano y vino puro.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Que cada cual se rasque con sus uñas.
Ira de dos que se aman, en abrazos para.
El casado por amor vive vida con dolor.
El fatuo y el ignorante, se denuncian al instante.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
El amigo no es conocido hasta que está perdido
Castigo de uno, escarmiento de muchos.
Si me das pescado, comeré hoy; si me enseñas a pescar, podré comer mañana.
Amor y fortuna, no tienen defensa alguna.
La buena vaina no hace buena la espada.
A la iglesia de Dios ni darle ni quitarle.
Buena olla y mal testamento.
El pudor de la doncella la hace aparecer más bella.
Quien tenga vidrieras, no azuze pedreras.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Vieja gallina, hace un caldo cosa fina.
Vendimia en mojado y cogerás el mosto aguado.
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
Intimidades, solo en las mocedades.
A quien no tiene padre ni madre, Dios le vale.
Maldición de burro, al cielo no llega; en las vigas de la cuadra se queda.
A todo coche, le llega su sábado.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
El estudio y la experiencia, son los padres de la ciencia.
Boca con duelo, no dice bueno.
Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.