Aprovéchate Matías, que no es de todos los días.
Visitas de tarde en tarde y corticas.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Oír es precioso para el que escucha.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Ruego y derecho hacen el hecho.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Juventud con hambre quisiera yo, y vejez con hartura no.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Aceite y vino, bálsamo divino.
No hagas bien sin mirar a quien.
La buena vaina no hace buena la espada.
Mente sana, cuerpo sano.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
El que mal anda, mal acaba.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
Cabra por viña, cual la madre tan hija.
A todo coche, le llega su sábado.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
No hay provecho propio sin daño para otro.
De casa del abad, comer y llevar.
Todo se pega, menos la hermosura.
Coge las flores del buen tiempo; que pronto llegara tu invierno.
Dale un huevo al codicioso, y te pedirla gallina.
Lo que escatimes a tu mujer, no lo gastes en beber.
Intimidades, solo en las mocedades.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Cuando veas las barbas de tu vecino arder... mete la tuya en remojo
Cuanto más amistad, más claridad.
Un paso en falso se hace deplorar toda la vida.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
No basta parecerlo, hay que serlo.
Martes, ni te cases ni te embarques, ni de tu familia te apartes.
Buena barba, de todos es honrada.
La tierra no la heredamos de nuestros padres, la tomamos prestada de nuestros hijos.
El perro viejo cuando ladra da consejo.
Hasta el más delgado pelo, hace una sombra en el suelo.
El árbol que no da frutos, da leña.
La mujer es como el sendero por el que se camina: no se debe pensar en los que ya lo anduvieron ni en los que lo andarán.
El cebo oculta el anzuelo.
Casa hecha y viña puesta, ninguno sabe lo que cuesta.
Boca con duelo, no dice bueno.
A buen sueño, no hay cama dura.