Con pedantes, ni un instante.
Hombre avisado, medio salvado
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Es prudente el que cuando está en buena situación puede mantenerse como antes.
Amor irresoluto, mucha flor y poco fruto.
Si no tiene solución, preocuparse no sirve de nada.
Ante el menesteroso, no te muestres dichosos.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
Más vale dejar a los enemigos que pedir a los amigos.
Entendimiento agudo pero sin grandeza lo pincha todo y nada mueve.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
Que lo dejen hablar, y no lo ahorcan.
El que mucho abarca, poco aprieta o se le cansan los brazos.
Cuando todo está perdido, aún queda la esperanza.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Bolsa llena, quita las penas.
Disfruta cada momento porque la vida es corta.
De dineros y bondad o, calidad, quita siempre la mitad.
El viejo que se cura, cien años dura.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Cuando se desahoga el sentimiento, la pena es menos.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Antes del alivio viene el arrepentimiento.
Cuando hay orden, hay muy poco que hacer.
El que es sabio nunca enceguece.
Obediencia es noble ciencia.
Solo hazlo y terminará el pánico.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
A mucho amor, mucho perdón.
Cuerpo descansado, dinero vale.
En la casa del cura, siempre reina la ventura.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Arca abierta al ladrón espera.
Más puede diligencia que ciencia.
Si dios no perdonase, su paraíso estaría vacío.
Ni te compres limas, ni te compres peras, ni te comprometas en donde no puedas.
Las patatas cocidas, alargan la vida.
El miedo guarda la viña.
Quien va pasito a pasito, llega descansado.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
A quien lucha y suda la suerte le ayuda.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Desear lo mejor, recelar lo peor y tomar lo que viniere.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.