Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Hasta que el cuerpo aguante.
El mozo perezoso, por no dar un paso da ocho.
Cual el tiempo, tal el tiento.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Dar consejo es virtud de segundo orden.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
No te esfuerces por obtener un exceso, cuando tienes cubiertas las necesidades.
Una pizca de discreción vale más que un manojo de conocimiento.
Al que Dios ha de ayudar, sábele bien hallar.
Barriga llena, aguanta trabajo.
Por mucho que la paz cueste, nunca es cara.
Después de la tempestad, viene la calma.
Del ahorro viene la posesión.
Obra acabada, a dios agrada.
Malo es errar, pero peor es perseverar.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
Algo busca en tu casa quien te hace visitas largas.
Se necesita viajar mucho hasta que el hombre crudo alcanza su madurez.
Quiere decir que, casi nunca, viene de hecho que desde la cosecha de las uvas a la de las peras, hay mucho tiempo.
Para presumir hay que sufrir.
La fe no tiene miedo.
En la duda, ten la lengua muda.
Cuando se trabaja no se tiene tiempo de ganar dinero.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
No gozar para no sufrir, es la regla del buen vivir.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Mucho dinero, época virtude; poco dinero, mucha salud.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
La prisa produce desperdicios.
Al buen corazón la fortuna le favorece.
Toma a un hombre sabio para aprender de sus errores, pero a uno más sabio que aprenda de los errores de otros.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Descansa el corazón, contando su pasión.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
Más vale prevenir que curar.
El que bien lo sabe, pronto lo reza.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
El que algo debe, no reposa como quiere.
Demasiada alegría es dolorosa
Si vences la desesperación vencerás otras batallas
El tiempo cura al enfermo, que no el engüento.
El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
El dinero vaya y venga y con sus frutos nos mantenga.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Despacito y buena letra.
Fiate de Dios y no corras.
Quien no comprende una mirada, tampoco comprendera una larga explicacion.
Cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos.