Muy bueno no puede ser quien indulgente no es.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
Para conservar amistad, pared en medio.
Pedir peras al olmo.
No dejes que tus recuerdos pesen más que tus esperanzas.
Piensa con menos emociones y vivirás largos días.
Las cosas bien pensadas, bien acertadas.
El que de treinta no sabe y de cuarenta no tiene, no lo aguarde si no es que herede.
Cuando escribas alguna carta, leéla despacio antes de enviarla.
Sufre callando lo que no puedes remediar hablando.
Pasará, sea lo que sea.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
La alegría alarga la vida.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
La medicina cura, la naturaleza sana.
Caridad con trompeta, no me peta.
La ociosidad enseña muchas maldades.
Muerte deseada, vida prolongada.
Vivir prevenidos, es de buen sentido.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Pídele a Dios que muera si quieres que dure mucho.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
La miseria pronto alcanza, a quien despacito avanza.
El que tarde trilla, la lluvia le pilla.
Bondad con hermosura, poco dura.
Ante la duda, la más madura.
El que pasa por romero y no lo coge, si le viene algún mal que no se enoje.
La naturaleza tiene que obedecer a la necesidad.
De pequeños principios resultan grandes fines.
La sabiduría no se traspasa, se aprende.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
El silencio es el muro que rodea la sabiduría.
A Cristo prendieron en el huerto porque allí se estuvo quieto.
Un hombre de respeto debe ser reservado, reflexivo y valiente en la batalla; todos (los hombres) deben mantener el buen humor hasta que el fin les llegue.
Ajada tenemos, a San Pedro recemos.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Dice el puerco: "dame más"; dice el amo: "ya verás".
Hay un tiempo para ir de pesca y otro para secar las redes.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Nadie se apresura para pagar y si todos para cobrar.
El que se prepara para lo malo, lo recibe preparado y amortigua el golpe.
Palo dado ni Dios lo quita.
De pequeña centella se levanta el gran fuego.
La ocupación constante previene las tentaciones.
La paja en el ojo ajeno se mira más despacio.
Despacito por las piedras
Dar es corazón, pedir es dolor
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.