Con carne nueva, vino viejo y pan caldeal, no se vive mal.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
A borracho o mujeriego, no des a guardar dinero.
Lo que siembres, recogerás.
De tu dinero sé tú mismo el cajero.
Buenas costumbres y dineros, hacen de los hijos caballeros.
El amor es como una planta trepadora que muere si no tiene nada a qué agarrarse
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
La mujer con su marido, en el campo tiene abrigo.
Que tu mano izquierda no sepa lo que hace la derecha.
Con una despensa llena, se guisa pronto una cena.
Naipes, mujeres y vino, mal camino.
De vino aguado o agua envinada, no me des nada.
El hambre y la guerra, para verlos a cien leguas.
Al confesor y al abogado, no les tengas engañados.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Si lo sabe Dios, que lo sepa todo el mundo.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
Sentarse en las cenizas entre dos banquillos
A quien a soplos enfría la comida, todos le miran.
Una buena bota, el camino acorta.
Nunca prometas con lo que cumplir no cuentas.
Por San Juan, los días comienzan a acortar.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
El hombre donde nace, el buey donde pace.
Más apaga buena palabra que caldera de agua.
El placer puede fundarse en la ilusión, pero la felicidad reposa sobre la verdad
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
La vida del puerco, corta y gorda.
No hagas a otros lo que no quieres que hagan contigo.
Solo los recipientes vacíos resuenan y se oyen a gran distancia
De Navidad a San Juan, seis meses van.
Tronar como un arpa vieja.
Unos siembran el pan y otros lo cogerán.
La muerte regalos no prende.
A causa perdida, mucha palabrería.
Ni bonita que admire, ni fea que espante.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Conejo que bien corre, no lo asan.
Rodar hacia abajo, no cuesta trabajo; rodar para arriba, eso sí que cuesta fatiga.
Ni quiero ni rechazo nada de modo absoluto, sino que consulto siempre las circunstancias.
Vale más saber que tener.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Guárdate de robar al oprimido y de robar al incapacitado. No hurtes la palabra del anciano. Al que obra mal, su orilla del río lo abandona, y su crecida le arrebata; el trueno es fuerte y los cocodrilos perversos.