Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
La prisa se tropieza en sus propios pies.
Maña y saber, para todo es menester.
Hacer de necesidad virtud.
Cuida bien lo que haces, no te fíes de rapaces.
Disfruta solo los placeres del momento.
Espéjate para que veas cómo eres.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
El que bien ama, tarde olvida.
Todo mal nace de la ociosidad, cuyo remedio es la ocupación honesta y continua.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Poca ayuda no es estorbo.
Aburrimiento y nervios son contagiosos
El tiempo todo lo pone a prueba.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
La cortesía de un solo lado no puede durar mucho tiempo.
Persevera y triunfarás.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Dios ayuda al que mucho madruga.
El tiempo aclara las cosas.
Una visita larga, ¿a quien no carga?.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Quien mocos envía, babas espera.
Palos con gusto no duelen.
Dios aprieta pero no ahoga.
La suerte nunca da, solo presta.
Al mal pagador, plazo corto es lo mejor.
Tres sacos son necesarios para tratar con un abogado: un saco de papeles, un saco de paciencia y un saco de dinero.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Donde no hay ventura, poco sirve la cordura.
Dios consiente, pero no siempre.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Saber callar es una prueba de sabiduría que buscan pocos hombres.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Nada se adelanta con desesperarse, sino el criar mala sangre.
Mejor precavido, que arrepentido.
A quien te pide capa por justicia, dale la media en paz.
Ajo, agua y resina; a joderse, aguantarse y a resiganrse.
Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Proverbios 3:1-2
Dilatar la cura y pedir para la untura.
Quién no gusta del vino, de Dios espere el castigo.
Mande la razón y obedezca la pasión.
Suerte, y al toro.
La imprudencia abre la puerta, y la pereza la mantiene abierta.
Vive y deja vivir.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Es mejor viajar lleno de esperanza que llegar.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.