Nadie se ha pelado por pedir.
La larga experiencia, más que los libros enseña.
En guerra avisada no muere gente.
Quien pretende lo que no merece, vive en trabajo y en él fenece.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
El tonto ni de Dios goza.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
Los golpes hacen silencio.
El cielo no cierra completamente el camino a los hombres.
Con la misma vara que midas serás medido.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
Demasiado pedo para la mula.
Ni caldo recalentado ni amigo reconciliado.
La cama, el fuego y el amor, nunca te dirán vete a tu labor.
¡Periquillo con mando!, ya estoy temblando.
Quien bien ata, bien desata.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
Quien dice adiós, sin marcharse, ganas tiene de quedarse.
Busca una agujita en un pajar, y verás como te va.
Hay que coger al toro por los cuernos.
La ciática no se cura, con cualquier barata untura.
A una bella muchacha nunca le falta enamorado.
Antes de que la luz del sol pueda brillar a través de la ventana, deben levantarse las persianas.
Agua fina saca la espina.
No te quemes la boca por comer pronto la sopa.
Antes te quedes manco, que eches una firma en blanco.
Cada uno arrima el ascua a su sardina.
El vicio envilece y la virtud ennoblece.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Quien invierte en cosa vana, pronto acaba con la lana.
La pobreza anhela muchas cosas, pero la avaricia más.
Al borrico viejo la mayor carga y el peor aparejo.
Yunta buena o yunta mala, el buer arador, bien ara.
El álamo largo y enjuto, ni da sombra ni da fruto.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
El cordero manso mama a su madre y a cualquiera; el bravo ni a la suya ni a la ajena.
Sombrerito nuevo tres días en estaca.
Ayúdate y el cielo te ayudará.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Confianza sin tasa empobrecerá tu casa.
No cortes el árbol que te da sombra.
Abranla piojos, que ai les va el peine.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
El poco comer y el poco parlar no hizo nunca mal.
Que no llegue la sangre al río.
Favorecer, es por norma perder.
Mujeres xuntas, ni difuntas.