El que de joven corre, de viejo trota.
Dos veces olla al día, el caldo amargaría.
Casarse bajo el palo de la escoba
La nobleza del señor hace bueno al servidor.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
El que trabaja honrado, se vuelve jorobado.
Arco en el cielo, agua en el suelo.
Fruta de huerta ajena, es sobre todas buena.
El que se fue a Barranco perdió su banco!
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Un zorzal grano a grano se comió un parrón.
Qué buen siervo, si hubiera buen señor.
Mucho ojo, que la vista erro.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Dos fuentes, dos ríos.
Va al hoyo el mozo y el gozo al pozo.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
Ruego de Rey, mandato es.
Tu madre te llorará hasta el final de sus días; tu hermana hasta ponerse el anillo de boda; tu viuda hasta el rocío del amanecer.
A juventud ociosa, vejez trabajosa.
Quien aprisa asa, quemado come.
A otro perro con ese hueso.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Zorra que duerme, en lo flaca se le parece.
Con buenos modos se consigue todo
Al higo por amigo
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Donde manda el amo se ata la burra.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Lo que deprisa se hace, despacio se llora.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Saber uno los bueyes con que ara.
Ramos mojados, ésos mejorados.
De usar y abusar, hay el canto de un real.
Animal en campo raso, es del que le ponga el lazo.
El ojo del amo engorda al caballo.
Maestre por maestre, seálo éste.
Los que miden el oro por celemines, suelen ser los más ruines.
Llama el dinero al dinero, y el holgar al caballero.
En otoño la mano al moño.
El que calla, otorga.
Quien no se arriesga no cruza el río
Burro apeado no salta vallado.
Más vale vieja conocida, que nueva con sida.
¿Qué estás tomandooo ? Gallo, nuestra cerveza.
Al pez, una vez.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Amor forastero, amor pasajero.