Quien con el viejo burlo, primero rió y luego lloró.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Al potro que le alabe otro.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Gorgojo, más chico que un piojo; así de chiquito produce enojo
Guarda el avaro su dinero para que lo derroche el heredero.
Casa de concejo, pajar de viejo.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
A padre avaro, hijo pródigo.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
Molino cerrado, contento el asno.
La vara del carro hacia el sur y la rodada hacia el norte.
Buena mula, mala bestia.
No hay mejor reloj ni campana, que comer cuando da la gana.
El tiempo es oro, la salud tesoro.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Abrojos, abren ojos.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Al hombre mujeriego, mil perdones; al machiego, mil blasones.
Tanto ganado, tanto gastado.
Madura apenas la mora, y el mirlo se la devora.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Cada ollero alaba su puchero.
El que nace para borrico, del cielo le baja el aparejo.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
El avaro es como el cerdo, esta bueno muerto.
Riqueza vieja es la nobleza.
El tiempo es oro.
Al cerdo más ruin, la mejor bellota.
Abril, uno bueno entre mil.
Olla cada día, aún siendo buena hastía.
Más pija que el Don Bosco.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
A quien vive pobre por morir rico, llámale borrico.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
El buen vino resucita al peregrino.
En San Antonio todo puerco es bueno.
El oro legítimo no teme al fuego.
Buen corazón vence mala andanza.
El olmo tiene bellas ramas, pero no da fruto.
Buey lerdo, bebe agua turbia.
Cuando se ocupa demasiado tiempo en algo o se pierde el tiempo inútilmente.
Mejor es el pan cuando el corazón está dichoso, que riquezas con pesadumbre.
El trabajo cazurro, solo es para los burros.
El oro se prueba en el fuego y los amigos en las adversidades.
Aquél es buen día, cuando la sartén chilla.