A tal puta, tal rufián.
De noche madrugan los arrieros.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Quieres más o te guiso un huevo.
Comer arena antes que hacer vileza.
Coge brillo cadenita, que tu mojo llega.
Presto rico, presto pobre.
Guarda mozo, y hallarás viejo.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
La col hervida dos veces mata.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
Guarda los pensamientos de la noche para la mañana
Vale más una vieja que un pejeverde.
Oculta el bien que haces, imita al nilo que oculta su fuente.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Aviniente y crudo, que así lo quiere el cornudo.
Avanza, avanza; que la juventud no se cansa!
Caballero en buen caballo; en ruin, ni bueno ni malo.
A consejo ido, consejo venido.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?
Dos capitanes hunden el barco.
Al buen sordo, pedo gordo.
Al miedo plata; y al amor cariño.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Fraile junto a doncella, ojo con él y ojos con ella.
El ídolo hecho de barro que cruza el río no puede salvarse ni a sí mismo.
Quien comprar quiere la yegua o el burro antes la menosprecia.
A lo hecho, pecho.
Aguas tempranas, buena otoñada.
Agrandado como alpargata de pichi.
Quien quiera saber, que compre un viejo.
Dar carne al lobo.
El ojo del amo engorda el ganado.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
De codorniz; de perdiz; de vaca y de urraca.
Esto vale lo que un ojo de la cara.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
En casa del bueno, el ruin tras el fuego.
Bien ora quien bien obra.
Todo amor tiene su gasto
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Poco a poco hila la vieja el copo.
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
Quien bien quiere, bien obedece.
Tarde, o temprano, todo lo sabe fulano.
Al catarro, con el jarro.
Burro cargado, busca camino.
Hombre avisado, medio salvado
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.