Muchos pocos hacen un mucho.
Por la sotana del vicario sube la moza al campanario.
No le trata de animal, pero le muestra el ronzal.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Los dioses ayudan al que trabaja
Quien al cielo escupe, en su cara repercute.
El tiempo es padre de la verdad y a relucir la sacará.
La calidad de la tela, ya una hilacha la revela.
Los escándalos de familia no deben trascender para afuera.
Casa ordenada, casa salvada.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Cargado de hierro y cargado de miedo.
Escuchar cientos veces; ponderar mil veces; hablar una vez.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Baile que en burla empieza, acaba en boda.
Pintada en los WC.
Quien no se arriesga, no pasa la mar.
Entre la santa y el santo, paredes de cal y canto.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
A la Virgen del Henar, unos van por ver y otros por mirar.
La caridad bien entendida empieza por uno mismo.
Borrego al camión, duro a la montera.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
El que no cae, resbala.
A hijo malo, pan y palo.
Pueblo chiquito, campana grande.
Agárrate, que hay curvas.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
De Madrid al cielo, y un agujerito para verlo.
El hombre nació para morir, es mortal.
Trabaja junto para el beneficio de toda la humanidad.
Si un hombre te dice que pareces un camello, no le hagas caso; si te lo dicen dos, mírate un espejo.
De lo perdido, lo que aparezca.
La hija de la puta, como es criada, y la estopa, como es hilada.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
Juego y paseo, solo para recreo.
Tal para cual, para tal culo, tal pañal.
El hombre no ha de ser de dichos, sino de hechos.
Cada uno canta como quiere.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
El pícaro y el villano, la pagan tarde o temprano.
Quieres taparle el ojo al macho.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Más presto se harta el cuerpo que el ojo.
Cuando fueres a concejo, acuerda en lo tuyo y deja lo ajeno.
El muerto se asusta del degollado.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
De barriga gigante, pedo retumbante.
Nada necesita quien tiene bastante.