Acometer hace vencer.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Vale más pan con amor que gallina con dolor.
La mala fe, no pare hembra.
Siéntate, si así quieres, sobre el corazón de un león, pero nunca sobre el de un hombre.
¿Por qué atizas?. Por gozar de la ceniza.
Amigo de todos, loco con todos
Por San Vicente, alza la mano de la simiente.
El chisme agrada, pero el chismoso enfada.
Caballo que tiene que ir a la guerra, no muere en el vientre de la yegua.
Capa de pecadores es la noche, señores.
Ofrecer el oro y el moro.
El trabajo es bendito; por eso ni se toca.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
Bonita y fina me haga Dios; que rubia y blanca me haré yo.
Genio y figura hasta la sepultura.
Ahora que tengo potro, pongo la vista en otro.
Remendar y dar a putas.
El que calla, otorga.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
Por agarar una silla, el político promete villas y castilla.
Necio por natura y sabio por lectura.
El que tiene bien y su mal escoge, de lo que le venga no se enoje.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Ponerse la tapa en la cabeza
Nunca falta un roto para un descosido, ni una media sucia para un pie podrido.
El rico nunca está satisfecho.
Todos los que se rindan se salvarán; quienquiera que no se rinda, sino que se oponga con lucha y discordia, será aniquilado
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Ser bueno ante el malo indica que eres bueno.
Donde me va bien, ésa mi patria es.
Blas, si por malvas vienes, mal vas.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Lo que comienza siendo una pequeña diferencia termina en una desigualdad descomunal.
La belleza más divina, también defeca y orina.
El perro no come perro, ni el gorgojo come fierro.
Cada uno dice quién es.
El ojo del amo engorda el ganado.
Ni raja, ni presta el hacha.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Cada cual debe ocuparse únicamente de aquello que entienda o le competa.
Favores en cara echados, ya están pagados.
El justo se ve coronado de bendiciones, pero la boca del malvado encubre violencia.
La buena educación es de quien la otorga, no de quien la recibe.
Bollo de monja, costal de trigo.
Más vale remiendo feo que agujero hermoso.